Josh Hadro, editor asociado de Library Journal, sostiene que si el acuerdo de Google hubiese sido aprobado, se habría creado lo que se ha dado en llamar "La última biblioteca", de hecho un corpus de materiales accesible a la mayoría de los norteamericanos.
Sin embargo, señala que merced al rechazo formulado por el juez Denny Chin al Amended Settle Agreement (ASA), esfuerzos como el de Hathi Trust y la incipiente Digital Public Library of America serán por el momento la mejor oportunidad de las bibliotecas para ofrecer el acceso a una amplia variedad de libros y otros materiales digitalizados.
Véase en LecturaLab "Un juez norteamericano rechaza el acuerdo de Google para digitalizar libros"

Hathi Trust es una asociación de instituciones de investigación y bibliotecas que pretenden garantizar la preservación y el acceso al patrimonio cultural en el futuro que hasta ahora han digitalizado más de cuatro millones y medio de títulos.
Digital Public Library of America es una iniciativa lanzada a finales de 2010 por el Centro Berkman (para internet y la sociedad) en la Harvard University.
Hadro anticipa que las partes implicadas se reunirán el 25 de abril de 2011 en New York. Precisamente, el juez Chin les sugirió una revisión del acuerdo alcanzado en 2008 entre Google y la Asociación de Editores Americanos y el Sindicato de autores.
Por su parte, Hillary Ware, ejecutiva de Google, afirmó que, con independencia del resultado del acuerdo, continuarán trabajando en Google Books "para hacer accesibles más libros on line".
En ese sentido, Hadro señala que aunque Google continuara escaneando materiales (y menciona 15 millones de libros hasta diciembre de 2010), la posibilidad de contar en cada biblioteca pública o académica con terminales de acceso al servicio de Google Book queda en suspenso al menos hasta una nueva propuesta de acuerdo.
Asimismo el editor de
Library Journal, que se publica en los EE.UU. desde hace 133 años, y está considerada la publicación de más prestigio en el mundo de las bibliotecas públicas, hace notar que muchos bibliotecarios han considerado que la provisión de una terminal pública puede transformarse en una pesadilla logística. En esa línea, recuerda que el
Consejo de Bibliotecas Urbanas opinó que una solución de compromiso para un terminal gratuito para cada biblioteca pública es "admirable pero irrealizable".