Hasta ahora el alquiler de libros de texto impresos eclipsaba la opción de los digitales en las universidades norteamericanas aunque, según investigaciones recientes, la tendencia puede cambiar y acabar para siempre con el mercado de libros usados o alquilados tal como se conoce.
Un artículo de
Inside Higher Ed, la web norteamericana dedicada a noticias, opiniones y ofertas de trabajo sobre la educación superior, subraya que se ha convertido en un deporte la especulación en torno a la idea de que en un futuro no muy lejano los textos para este segmento de la formación serán netamente digitales.
Por ejemplo, empresas como
Chegg.com y
BookRenter.com –junto con cientos de librerías en los campus– han capturado durante años a estudiantes que preferían comprar y luego revender sus libros de texto al final del semestre. Según un estudio de la revista universitaria
Student Monitor el veinticuatro por ciento de los estudiantes de carreras de cuatro años han alquilado al menos un libro impreso en el curso pasado, lo que supone tres veces más que los que han comprado un libro de texto digital.
Sin embargo, según datos recientes proporcionados por Google, los libros de texto digitales pueden llegar a ser una competencia importante este curso. Según la empresa, las consultas de los libros de texto Kindle han llegado al sesenta por ciento este año. Lo mismo ha ocurrido con los libros de texto para Nook. Las búsquedas de textos para iPad han crecido hasta el cuarenta por ciento.
Los datos de Google también sugieren que los estudiantes están tratando de reducir sus gastos alquilando los libros en lugar de comprarlos. Las búsquedas de "alquiler de libros" alcanzan el veinte por ciento mientras que las de "alquiler barato de libros" llegan al cuarenta por ciento.
Otra pregunta latente sobre la cuestión es que sucedería si se superpusieran las tendencias del libro digital y el libro alquilado. Inside Higher Ed opina que esto jamás ocurrirá puesto que, a diferencia de los libros impresos, los libros digitales nunca se venden, ya que la editorial solo cede la licencia de uso.
El artículo completo puede leerse (en inglés) en este
enlace.