Existen estudios que demuestran que el uso de teléfonos inteligentes en las aulas mejora considerablemente el aprendizaje. Según los expertos, los niños podrían mejorar considerablemente su rendimiento si pudieran utilizar un smartphone en clase. Es más, existen datos que demuestran que los pequeños maximizan su aprendizaje a partir de los nueve años al utilizar estos dispositivos. El problema surge cuando en países como Reino Unido su uso está prohibido en muchos colegios, algo que en opinión de personalidades del ámbito educativo, podría significar un freno para el país.
Un artículo de Jessica Shepherd aparecido en The Guardian, "Smartphones and handheld computers: the new battlegroud in UK schools" [Smartphones y portátiles el nuevo campo de batalla en las escuelas de Reino Unido], recoge la opiniones a favor de la utilización de estas nuevas tecnologías en el aula y las discrepancias surgidas en relación a la política educativa que lleva a cabo el gobierno británico.

Miles Berry, profesor experto en el uso de la tecnología aplicada a la educación de la Universidad de Roehampton, cree que la posibilidad de tener acceso a tal cantidad de información a través de un dispositivo portátil transforma el aprendizaje, y marca una clara diferencia ya desde los cursos de primaria. En su opinión, le parecen erróneas estas prohibiciones en las aulas, cuando la inmensa mayoría de los niños tiene acceso a estas tecnologías móviles fuera de clase.
Algunos especialistas en la materia temen que con estas medidas el Reino Unido se quede atrás. Sin embargo, reconocen que las escuelas necesitan de una guía para asegurar que su utilización no dará lugar a un mal comportamiento por parte de los alumnos o que potenciará su distracción.
El gobierno por su parte no ha anunciado todavía cual será su estrategia en lo referente a las TIC en los colegios, aunque se prevé que esto ocurra antes de Navidades.
El Departamento de Educación señaló que las TIC no pueden ser el sustituto de una buena educación, aunque los ministros fueron claros en que un uso efectivo puede aumentar los estándares actuales. En su opinión las TIC están bien asentadas en el sector educativo y por su parte no van a administrar en detalle la forma en la que las escuelas utilizan la tecnología en su día a día.
En un acto organizado por el grupo de expertos Policy Exchange, se llegó a la conclusión de que la tecnología no ocupa un lugar destacado en los discursos de los ministros, lo que aumenta los temores en algunos sectores ante la falta de una dirección política clara en esta área.
Como apunta Valerie Thompson, directora ejecutiva de e-Learning Foundation –organización benéfica que dota a niños desfavorecidos de tecnología en el hogar y en la escuela– si el Reino Unido se está quedando atrás, es en parte porque el gobierno no ha mostrado una dirección clara de cómo quiere que las escuelas utilicen esta tecnología.
Pero ahí están los resultados del estudio realizado por Becta –órgano encargado de promover la tecnología en las escuelas y que el gobierno disolvió tan pronto subió al poder– y que demuestran que los smartphones ayudan a los estudiantes a consolidar lo que han aprendido fuera de las aulas. O el que llevó a cabo Futurelab –una organización benéfica que desarrolla enfoques innovadores para el aprendizaje– en el que queda patente que estos dispositivos mejoran el trabajo en grupo.