La revolución digital está impactando en el sector de los medios de comunicación, y en el de la prensa en particular, con una intensidad capaz de modificar, cuando no eliminar, gran parte de los procesos productivos, los modelos de negocio e incluso algunos de los más sólidos principios sobre los que ha venido asentándose esta industria a lo largo del tiempo. The New York Times, referencia obligada siempre que se habla de capacidad de asimilar cambios e innovar, está reconvirtiendo su archivo histórico para adaptarlo a las nuevas formas de presentar, localizar y consumir información a las que la tecnología nos está acostumbrando.
TimesMachine es la hemeroteca en línea del diario. El nuevo prototipo, según se describe en una nota publicada en el Nieman Journalism Lab, ofrece al lector la posibilidad de hacer zoom y tiene diversas utilidades de selección y enlace entre contenidos (artículos, fotos, etcétera) que le proporcionan un acceso más selectivo a la información y una presentación más clara y digerible.

Pero ¿cómo hacer accesible y manejable por el gran público la ingente cantidad de información histórica contenida en esta vasta hemeroteca? A través de una arquitectura tecnológica basada en el funcionamiento de los sistemas de información geográfica.
Cada edición digitalizada del periódico es en realidad una imagen digital muy grande, que pesa en torno a los doscientos megabytes. El sistema la gestiona del mismo modo en que lo hacen los sistemas de cartografía digital, basados en mapas troceados en cuadrículas que se van redefiniendo en los diferentes niveles de zoom. Cuando un usuario desea ver una determinada información (que se corresponde con una parte de esa gran imagen en mosaico) en un navegador web o en la pantalla de una tableta o teléfono, sólo las cuadrículas necesarias para hacer visible esa parte se descargan. De este modo se reducen enormemente los requisitos de ancho de banda y ello permite al sistema servir con rapidez la información seleccionada.
Un ejemplo más de las nuevas estrategias con las que los medios de comunicación responden a los nuevos requerimientos que les plantea la dinámica cambiante de la sociedad digital.