La piratería reduce el mercado de textos digitales universitarios

Los editores de libros de texto tienen ante sí un panorama poco alentador, a tenor de los datos que muestra el reciente informe del BISG (Book Industry Study Group) sobre hábitos de compra y lectura de los estudiantes universitarios en Estados Unidos. La piratería es la principal amenaza que se cierne sobre su negocio.

Nate Hoffelder comenta en un artículo en The Digital Reader los aspectos más reseñables del estudio. De acuerdo con esta investigación, la piratería (incluyendo el fotocopiado de libros de texto) está en aumento entre los estudiantes universitarios. El número de estudiantes que descarga contenidos pirateados de un sitio web no autorizado es superior al de encuestas anteriores. Casi el treinta y cinco por ciento de los encuestados afirma haberlo hecho, frente al veinte por ciento registrado en el estudio de 2010. Un incremento similar, cifrado en diez puntos, se observa en el colectivo –más del treinta por ciento– que fotocopia textos originales adquiridos por otros compañeros

   

Los datos de los que dispone Hoffelder muestran una importante disminución en la adquisición de libros de texto digitales básicos (descenso desde el treinta al dieciséis por ciento en poco más de un año). Reflejan además que la piratería ha tenido una tendencia al alza desde noviembre de 2011 en todos los frentes: el uso intensivo de sitios web no autorizados, el intercambio ilegal de archivos entre los estudiantes, y la piratería pura y simple.

Para el analista, el motivo fundamental que explica esta tendencia es el continuo incremento de precios en los títulos más utilizados por el alumnado. Un incremento selectivo que cada editor enmascara, según él, con los precios medios del catálogo completo, en el que se incluyen otros tipos de libros que tienen aumentos muy ligeros o nulos. Esta política generalizada ha creado una burbuja en el mercado del libro de texto universitario que –advierte– conduce a un escenario no sostenible, tal y como ocurrió en el sector inmobiliario.

Los editores que trabajan en el sector están promocionando las ediciones digitales y tratando de fomentar el alquiler de libros de texto digitales, y lo están haciendo, según el articulista, por la curiosa pero a la vez obvia razón de que en el contexto digital no hay mercado de “libros usados” y por tanto no hay competencia de compradores vendiendo libros que ya no necesitan.

En cualquier caso –concluye– no pueden pretender que, en estas condiciones, sean los estudiantes los que sostengan la industria. Y lo cierto es que estos, no sobrados de recursos económicas, están optando por otras fuentes, entre ellas las que les facilita la piratería.


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