Conclusiones del primer Focus Group sobre Ordenadores en el aula en el CITA

Un grupo de expertos convocados por el Centro Internacional de Tecnologías Alternativas (CITA) de la Fundación en Peñaranda de Bracamonte ha llamado la atención acerca de la necesidad de aumentar las oportunidades de acceso al aprendizaje, a la información y a la cultura para que las nuevas tecnologías no constituyan un factor de desigualdad educativa que agudice la diferenciación social y la brecha digital.

Un grupo de expertos convocados por el Centro Internacional de Tecnologías Alternativas (CITA) de la Fundación en Peñaranda de Bracamonte ha llamado la atención acerca de la necesidad de aumentar las oportunidades de acceso al aprendizaje, a la información y a la cultura para que las nuevas tecnologías no constituyan un factor de desigualdad educativa que agudice la diferenciación social y la brecha digital.

Esta reflexión figura entre las conclusiones elaboradas por los cinco expertos que participaron en la reunión organizada por el CITA el 13 de noviembre de 2010 para debatir y reflexionar sobre las implicaciones y las consecuencias de la inclusión de ordenadores en el aula. El debate fue retransmitido en directo a través del Canal CITA, donde está disponible en diferido.

El Focus Group estuvo integrado por Joan Miquel Sala Sivera, presidente de la Asociación Castellano-Leonesa de Psicología y Pedagogía, que ejerció de moderador; Pedro Rascón Macías, presidente de CEAPA; y los profesores Domingo Méndez López, del Colegio Jaime Balmes de Cieza, Murcia; Josep Maria Esteve Gibert, del Instituto-Escuela Jacint Verdaguer de Sant Sadurni d'Anoia, Barcelona, y Alfonso Valdunciel Bustos, del Colegio Salesiano San José de Salamanca.
Con esta actividad, que cuenta con la colaboración de la Consejería de Fomento de la Junta de Castilla y León, el CITA pretende estimular la reflexión sobre la incorporación de la tecnología en el aula y la mejor forma de hacerlo y a la vez extraer conclusiones sobre la marcha del proceso en los centros educativos para poder ofrecer la opinión de profesionales a padres y profesores.

Las conclusiones

• La escuela, la educación, la formación, la enseñanza o el aprendizaje discurren hacia un nuevo modelo todavía difícil de pronosticar. Desconocemos su alcance, pero reconocemos que habrá cambios, pese a la lentitud con que éstos se producen en educación, siempre a rastras de las transformaciones culturales, sociales o científicas.
• Al mismo tiempo, consideramos que la escuela es una herramienta para el progreso y la mejora social, el éxito de las personas o ciudadanos. Por ello, debemos mantener el compromiso y la confianza en ella.
• Las TIC y su efecto en la llamada "sociedad del conocimiento" es un fenómeno de enorme repercusión para la educación, como para otros tantos ámbitos, al arrebatarle a la escuela el monopolio que disfrutó sobre el saber y la formación.
• En ese horizonte de no pocas incertidumbres, creemos certero afirmar que las TIC han de introducirse en las aulas y centros educativos, pero para contribuir al cambio, la calidad, la innovación y la mejora del sistema educativo, y no para llenarla de nuevos "artilugios".
• Las experiencias personales expuestas demuestran lo mucho que queda para lograr dicha finalidad. Pese a irse incrementando la dotación de medios tecnológicos, no acaban de ser el motor de cambio de la escuela, de sus prácticas, de sus intenciones, de su organización. Convenimos que no lo es porque se necesitan condiciones previas que todavía no se acaban de dar.
• Se requiere aprender y borrar. Aprender nuevos métodos didácticos basados en que sea el alumno el protagonista de su aprendizaje y borrar las prácticas de enseñanza tradicionales, sin miedo a la innovación constante. La formación del profesorado es, sin duda, la clave fundamental, pero hay que reconsiderar su actual formato a favor de un modelo más vinculado a la experiencia de aula/centro, formación en centro, y más colaborativo, que implique a equipos y genere sinergias (formación entre iguales).
• Se precisa sustituir, paulatinamente, al todopoderoso libro de texto, cuyo uso indiscriminado frena el verdadero cambio en los procesos educativos. Pero, no se trata de suplir el libro por el ordenador para seguir haciendo lo mismo. Se trata de orientar el aprendizaje hacia las competencias básicas reflexión y práctica, más que hacia la adquisición de meros contenidos.
• Es necesario cambiar notablemente el papel del maestro, que no es el único transmisor, ya que ahora deberá guiar al alumno en su proceso de aprendizaje, enseñarle a seleccionar la información, a ser crítico con la misma y a transformar esa información en conocimiento.
• Junto a todo ello, consideramos que la escuela ha de conocer los riesgos y saber introducir experiencias relacionadas con los conceptos de navegación segura, netiquete y delitos informáticos para hacer un uso de las TIC con garantías.
• Por último, creemos que este nuevo escenario pedagógico habrá de aumentar las oportunidades de acceso al aprendizaje, a la información y a la cultura y no constituir un nuevo factor de desigualdad educativa que agudice la diferenciación social (brecha digital). Por ello, debe garantizarse, al menos en la educación obligatoria y sin distinción entre centros escolares, la necesaria dotación de recursos.
 


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