Los centros escolares buscan sistemas para hacer factible el uso de eBooks

Estados Unidos es el contexto en el que la lectura en soporte digital se ha venido generalizando en mayor medida. Así como las bibliotecas encuentran dificultades para implantar servicios de préstamo, en el ámbito educativo se trata también de encontrar sistemas para hacer accesibles estos libros en las bibliotecas escolares. La Fundación Germán Sánchez Ruipérez va a iniciar una nueva fase de su investigación precisamente en el terreno escolar.

Hace unos días tratábamos de explicar el complicado panorama que hoy vemos en la organización de soluciones adecuadas para que las bibliotecas escolares pongan en marcha el préstamo de libros electrónicos. Hoy hemos querido mirar el panorama relativo a la introducción de los eBooks en las bibliotecas escolares, ahora que la Fundación Germán Sánchez Ruipérez va a iniciar un nuevo ámbito de investigación sobre la lectura en soporte digital en el entorno escolar. Esta nueva fase va a ser liderada por el Centro Internacional de Tecnologías Avanzadas de la Fundación en colaboración con una serie de centros educativos.

Una vez más el campo de observación se encuentra en Estados Unidos, pues no podemos olvidar que en este mercado la presencia del libro electrónico tiene tres años de adelanto respecto a Europa. También de nuevo el primer desafío que se debe superar es algo tan obvio como hacer llegar los libros, en este caso en formato digital, a los usuarios de la biblioteca escolar.

Will DeLamater, centrado en la proyección de Kindle en el campo educativo, ha venido describiendo en sus artículos un panorama en el que habría tres vías fundamentales para multiplicar el acceso a los eBooks en un centro educativo:

1. Compartir un eBook o varios entre dispositivos suscritos a una misma cuenta

2. Préstamos autorizados de libros entre los usuarios

3. Préstamo bibliotecario

En lo que se refiere a la opción de compartir de eBooks entre los dispositivosadscritos a una sola cuenta es algo propio de la oferta de empresas como Amazon, Barnes & Noble o Apple. La primera empezó permitiendo a sus clientes cargar los libros comprados hasta un máximo de seis dispositivos registrados en una misma cuenta. Al fin y al cabo resultaba hasta comercialmente razonable que un comprador pudiera cargar en su Kindle, en dos de sus ordenadores y en su móvil el libro que se había comprado.

Lo que ha venido ocurriendo en Estados Unidos es que los centros educativos han intentado sacar provecho Como las escuelas comenzaron a implementar programas de eReader, los educadores han visto las posibilidades de sacar provecho a estas condiciones de uso. Por tanto, en bastantes escuelas se ha decidido comprar –digamos- una decena de dispositivos Kindle, de modo que cada eBook que se comprara podía ser leído simultáneamente por 72 alumnos.

Además de esta solución se ha explotado la posibilidad que se inauguró con Nook (de B&N) y Kindle después, la cual permite a un usuario de estos dispositivos prestar un libro a otro que también sea usuario del mismo tipo de aparato. Esta vía es más limitada que la anterior porque se habilita para el préstamo de un libro por una vez nada más, en un plazo de dos semanas y exclusivamente en el caso de los títulos que los editores lo establecen.

No obstante las limitaciones descritas, han surgido varias comunidades para intercambio de préstamos. Algunos de las más conocidas y activas son:

Kindle Lending Club: http://kindlelendingclub.com/
LindInk: http://www.lendink.com/
eBookFling: http://ebookfling.com/

Desde la perspectiva de la gestión de una biblioteca escolar, con todos sus desafíos y exigencias, estos esquemas parecen poco consistentes y de carácter provisional. El sistema más fácil de gestionar y más adecuado para una biblioteca escolar es el préstamo de eBooks a través de plataformas como Overdrive o la contratación de licencias de uso digital por un plazo determinado. Sin embargo, por los datos que nos dio Fiona Marriott (Luton Libraries) durante su estancia en el CILIJ de la fundación en Salamanca en 2010, el coste de esta solución sería difícil de asumir por cualquier biblioteca escolar y resulta preocupante la ausencia de soluciones accesibles en países en los cuales la implantación social de la lectura en digital está mucho más avanzada.

Desde la fundación se va a tratar de caracterizar el desarrollo de la experiencia en el contexto escolar, lo cual genera muchas oportunidades para desentrañar el rendimiento del libro digital en una dinámica de aprendizaje. No obstante, la experimentación se vería potenciada si durante el proceso surgieran propuestas interesantes para la provisión de eBooks en un entorno factible para los centros educativos.


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