
Dispositivos como el iPod pueden mejorar la metodología educativa
Varios centros educativos norteamericanos han incorporando el aparato de Apple en proyectos de tecnología educativa, con resultado positivo
Diversas experiencias educativas basadas en el uso del iPod Touch, puestas en marcha por escuelas de Oregón y otras localidades norteamericanas, están constatando la idoneidad de este tipo de dispositivos móviles para diseñar metodologías de enseñanza que potencien la motivación y los niveles de aprendizaje de los alumnos.
El Canby School es uno de los centros educativos pioneros en la utilización del aparato como herramienta destinada a promover el hábito de la lectura y el aprendizaje de distintas materias curriculares. El profesorado afirma que estos dispositivos entusiasman a los estudiantes (alumnos de entre 10 y 14 años, encuadrados en lo que el sistema norteamericano denomina Middle School), que aprenden matemáticas mientras juegan o leen historias con una frecuencia y un interés que antes no tenían. Por su parte, Joseph Morelock, coordinador tecnológico del distrito, ha comprobado que los resultados de las aulas en las que se han utilizado los iPods son mejores que la media.
El centro, con el apoyo de la asociación de padres, está haciendo un esfuerzo presupuestario muy importante para incrementar la dotación disponible de iPods y poder incorporar más cursos al proyecto educativo tecnológico, que la propia Apple ha incluido en su programa Apple Exemplary Program for 2010-11.
En la misma línea apuntan las conclusiones presentadas en la 2011 Northwest Council for Computer Education Conference por Marilyn Williams, especialista en tecnología educativa del Eugene School District de Oregón.Willians aludió a los resultados de un proyecto que había llevado a cabo con alumnos de sexto grado, consistente en trasladar a la plataforma iTunes los contenidos de un libro para que los alumnos pudieran descargarlos en el iPod.
Partiendo del CD anexo que acompaña a la edición impresa del libro y trabajando con una herramienta de edición fácil de usar (GarageBand, de Apple), la especialista importó el audio en iTunes y luego lo partió en varias pistas. Entre ellas intercaló grabaciones propias con instrucciones que ayudaban a los chicos y chicas a interpretar adecuadamente los textos. Por último, añadió el texto del libro, de modo que los estudiantes podían leerlo en la pantalla al tiempo que lo escuchaban. Los resultados corroboraron una mejora evidente en los índices de lectura –antes, muchos alumnos no finalizaban el texto- y en los niveles de comprensión lectora del grupo.
Williams afirma que se pueden conseguir logros similares utilizando cualquier dispositivo digital que permita mostrar un texto acompañado de su locución. En su caso, aunque el iPod no es un artilugio barato, decidió usarlo por la popularidad que tiene entre los chicos de estas edades y porque, frente a la alternativa de ordenadores portátiles, ofrece una movilidad mucho mayor, característica que aporta comodidad y favorece su uso en distintos lugares y momentos.
El informe completo de esta experiencia puede consultarse aquí.
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