
Bolonia: interesante debate sobre las herramientas para el cambio en la edición
La creación de app (aplicaciones para smartphones y tabletas) y los dilemas en torno a la edición digital han sido los temas candentes sobre los que ha girado el primer debate en la Feria del Libro Infantil de Bolonia celebrado el fin de semana. "Tools of Change" se tituló la conferencia que tuvo lugar del domingo, un día antes de la inauguración oficial de la 48 Feria que se celebra del 28 al 31 de marzo de 2011, con la presencia de delgados de veintisiete países.
La creación de app (aplicaciones para smartphones y tabletas) y los dilemas en torno a la edición digital han sido los temas candentes sobre los que ha girado el primer debate en la Feria del Libro Infantil de Bolonia celebrado el fin de semana. "Tools of Change" se tituló la conferencia que tuvo lugar del domingo, un día antes de la inauguración oficial de la 48 Feria que se celebra en Bolonia del 28 al 31 de marzo de 2011, con la presencia de delgados de veintisiete países.
En consonancia con el avance de las nuevas tecnologías, el debate tuvo un seguimiento internacional vía Twitter. Al principio el tema dominante se relacionó con la posibilidad de que los libros para niños encuentren su lugar en el espacio digital.
No obstante, Philip Jones, en su blog Futurebook.net (The Bookseller), reproduce una crónica enviada por su colega Ben Page, que revela que el debate, en realidad, fue dominado por el tema de las app.
Page asegura que las verdades de la jornada fueron puestas sobre la mesa por Laura Donnini, de Mondadori, que aseguró que su empresa había vendido sólo dos mil copias de su aplicación más exitosa y que insistió en no excederse en la inversión tecnológica: "No puedes alcanzar el umbral de rentabilidad si te tienes que gastar 20.000 o 40.000 euros en pagar a los desarrolladores de cada app".
Kate Wilson, de Nosy Crow, que tuvo a su cargo la apertura de la conferencia, también advirtió que hay tensiones entre el precio y la creatividad en el desarrollo de las aplicaciones. "La tendencia a la baja de los precios está afectando la inversión y la experimentación" –dijo– y auguró que "las decisiones sobre precios y contenidos que se tomen ahora decidirán si tendremos el mercado".
Lyle Underkloffer, de Disney, argumentó en contra de la superproducción innecesaria diciendo "lo sencillo es mejor". La réplica optimista estuvo a cargo de Deborah Forte, de Scholastic Media quien aseguró que "quien aporte algo realmente grandioso, caro o no, liderará el mercado".
Respecto de los derechos de autor en el plano internacional saltó a la palestra la cuestión de la brecha del lenguaje digital. Italia hasta finales de 2010 había digitalizado unos siete mil títulos y a pesar de los planes de expansión para 2011, Alemania, los Países Bajos y otros países europeos van a la zaga de los que editan en inglés.
Al respecto, Brian O'Leary, de Magellan Media, opinó que el dilema reside entre vender derechos territoriales, a la manera tradicional, y arriesgarse a lentas negociaciones llevando a los consumidores a la frustración o la piratería, o vender los derechos digitales separados de los de impresión, y poner en riesgo a los socios de la edición.
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