Los contenidos del libro digital: centro de la polémica en la FL de Londres

La sentencia de que los contenidos enriquecidos y aplicaciones para libros que no sean de educación están en una vía muerta en el negocio del libro digital, lanzada por Evan Schnittman, director de Bloomsbury, fue el eje de la polémica en la conferencia inaugural de la Feria del Libro de Londres. El revuelo que causó la opinión de Schnittman no solo aparece en la edición digital de The Bookseller.com sino que se reflejó en Twitter, donde los seguidores de la conferencia sobre la actualidad de la edición digital expresaron diversidad de criterios.

La sentencia de que “contenidos enriquecidos” y aplicaciones para libros que no sean de educación están en una vía muerta en el negocio del libro digital, lanzada por Evan Schnittman, director de Bloomsbury, fue el eje de la polémica en la conferencia inaugural de la Feria del Libro de Londres. Este "enriquecimiento" del libro consiste en la inclusión de contenidos mayoritariamente no textuales que complementan al texto, dotando a la experiencia de lectura en un proceso más completo y habitualmente más interactivo y multimedia. Su aparición ha estado vinculada habitualmente a la presentación en formato digital de los materiales educativos.

El revuelo que causó la opinión de Schnittman no solo aparece, por ejemplo, en la edición digital de The Bookseller.com sino que se reflejó en Twitter, donde los seguidores de la conferencia sobre la actualidad de la edición digital expresaron diversidad de criterios.

 
 
 
 
El representante de Bloomsbury era, por cierto, el único editor entre los ponentes, pero fue el que ocasionó la mayor agitación al afirmar que los contenidos enriquecidos para los libros digitales de ficción tanto como las aplicaciones están en una vía muerte del negocio digital. Para más jolgorio de asistentes y seguidores de la conferencia, proyectó una diapositiva de una lápida en la que podía leerse “Enhanced e-Books and Apps 2009-2011” refiriéndose a la caducidad de esas “mejoras” añadidas al libro.
 
No obstante, Schnittman que ya había estado calentando motores antes de la inauguración de la feria (Véase LecturaLab), se mostró convencido de que tanto contenidos enriquecidos como aplicaciones “tendrán un increíble gran futuro en educación”, pero sostuvo que ese tipo de innovación en el proceso de lectura de narrativa “es inviable”. El directivo de Bloomsbury sugirió que esa clase de “mejora” de los contenidos es “innecesaria” teniendo en cuenta que vender eBooks es lo mismo que vender libros impresos. “Si un libro es un éxito en p [papel], será un éxito en e [edición digital]” –subrayó.
 
En un tweet un seguidor dijo que Schnittman puede arrepentirse “de una generalización tan precipitada” a la par que Henry Volans, directivo de la división digital de Faber, sostuvo que las aplicaciones son un fenómeno de nuestro tiempo “y han llegado para quedarse”. “La cuestión –advirtió– es si los editores quieren estar en ese mundo. Y no veo por qué no querrán estar. Es tan sencillo como eso” –sentenció.
 
Por su parte, Stephen Page, también de Faber, rechazó por “exageradas y falsas” apreciaciones vertidas de que los editores de libros sean “una especie en vías de extinción”.  “Nosotros no somos aprendices en la edición digital –afirmó–; nosotros [ya] estamos en el mercado digital”.
 
 

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