¿El soporte digital exige contenidos distintos al de papel? Debate sobre libro enriquecido y lectura sin ruidos

Cuando aún resuena el eco de la polémica sobre los contenidos del libro digital surgida en la Feria del Libro de Londres, el foco se dirige ahora a las apps creadas por una revista especializada en economía y negocios para usar con las tabletas digitales. Evan Schnittman, director de Bloomsbury, dio el pistoletazo de salida a la polémica sobre el "enriquecimiento" del libro, que consiste en la inclusión de contenidos interactivos y multimedia, por lo general no textuales para complementar el texto. Schnittman afirmó que ese tipo de contenidos para libros digitales de ficción tanto como las aplicaciones están en una vía muerta del negocio digital aunque pronosticó que tanto contenidos enriquecidos como aplicaciones “tendrán un increíble gran futuro en educación”. Ahora, el periodista Adam Hodgkin, en un artículo publicado en el blog de Exact Editions, se hace las mismas preguntas aunque en este caso con referencia a una aplicación creada para iPad por la revista Bloomberg Businessweek, que también se publica en papel.

Cuando aún resuena el eco de la polémica sobre los contenidos del libro digital surgida en la Feria del Libro de Londres (celebrada del 11 al 13 de abril), el foco se dirige ahora a las apps creadas por  una revista especializada en economía y negocios para usar con las tabletas digitales.

Evan Schnittman, director de Bloomsbury, dio el pistoletazo de salida a la polémica sobre el "enriquecimiento" del libro, que consiste en la inclusión de contenidos interactivos y multimedia, por lo general no textuales para complementar el texto. (Véase LecturaLab). Schnittman afirmó que ese tipo de contenidos para libros digitales de ficción tanto como las aplicaciones están en una vía muerta del negocio digital y para ilustrar su opinión, proyectó una diapositiva de una lápida en la que podía leerse “Enhanced e-Books and Apps 2009-2011” refiriéndose a la caducidad de esas “mejoras” añadidas al libro aunque pronosticó que tanto contenidos enriquecidos como aplicaciones “tendrán un increíble gran futuro en educación”.

El periodista Adam Hodgkin, en un artículo publicado en el blog de Exact Editions, se hace las mismas preguntas, aunque en este caso con referencia a una aplicación creada para iPad por la revista Bloomberg Businessweek , que también se publica en papel. 
 
Al margen de los comentarios a favor o en contra hechos por las revistas especializadas en tecnología,  Hodgkin invita a centrar el tema en por qué la app de una revista tiene que ser algo más que la misma publicación impresa. 
 
En definitiva este es el debate que ha rondado los foros de la Feria de Londres en un marco más general: ¿el soporte digital exige que el libro (eBook) sea diferente de la edición impresa y que incluya más contenidos y de diversa naturaleza (no textual)?
 
Hodgkin afirma: “Los editores de contenidos, en su mayor parte, no se plantan ante el iPad y dicen ‘¿Cómo podemos convertir esto en algo completamente diferente para este dispositivo?’ ”.  "De la misma manera –añade– Hollywood no piensa que las películas en iPad tengan que ser cualitativamente distintas de la que uno puede ver en el cine o en un dvd". Y en este punto Hodgkin conduce su razonamiento al terreno del libro: “Los editores no esperan que los libros en iPad sea cualitativamente distintos de los publicados en papel” –afirma. “¿Se imaginan la furia de los lectores si los libros de Stieg Larsson fueran distintos en la edición para iPad o en papel?” pregunta Hodgkin, y hace chanzas sobre la posibilidad de que se pudiera insertar un capítulo extra, una desviación en el argumento, la posibilidad de pasar más tiempo en Australia o Polonia, o detalles adicionales sobre tatuajes, esposas o conducir motos.
 
Asegura que tanto editores como lectores son bastante escépticos sobre las apps para iPad que solamente vuelcan ahí fragmentos de videos o materiales visuales sobre el tema o incluso pasajes leídos por el propio autor. “Estas llamadas ‘ediciones enriquecidas’ –subraya Hodgkin– tienen algo parecido a la cirugía estética. Trastear con el libro no supone nada bueno para nadie; las arrugas reaparecen demasiado pronto”. 

También se pregunta por qué los lectores no deberían esperar que una revista en el iPad siga siendo una revista de la misma forma que un espectador espera que una película siga siendo una película. 

Esta visión es interesante porque suscita una crítica a un cierto modelo para el futuro y casi presente del libro que se ha generalizado en las expectativas de editores y lectores. Sin embargo se puede aprovechar la comparación que Hodgkin realiza con las películas para iPad, sala de cine o dvd, porque nos permite entender fácilmente la diferencia cualitativa que supone el salto al soporte digital para el libro. En una edición impresa no es posible:

- incluir contenido audiovisual

- enlazar contenido textual a la navegación en internet

- o habilitar espacios para la conversación entre lectores o entre estos y los autores.

Así pues cabe sugerir que la modificación de las condiciones de la lectura –del papel al iPad– es de naturaleza diferente y de mayor calado que en otros casos. 

Una cuestión diferente es la vinculada al tipo de lectura que se realiza y su correlación con el tipo de contenido más pertinente. Está claro que el paso a lo digital genera una expectativa de salto de lo textual a los contenidos híbridos o "libro enriquecido" pero también puede producirse en sentido inverso.

Cristina Pereda comenta en el blog sobre periodismo del diario El País que "el iPad de Apple, por ejemplo, ha inspirado la creación de varias aplicaciones que están cambiando los hábitos de lectura". Invita a imaginar cómo sería leer su texto sin el anuncio que ahora distrae sobre el titular. Ni la imagen que queda a la derecha del texto, parpadeando. Ni los vídeos que a veces arrancan solos. Sólo hay texto. Y con el fondo gris, no este blanco molesto, y el tipo de letra que se quiera. "Ya está inventado. Las aplicaciones Instapaper y Read it Later te permiten archivar artículos y leerlos después en un iPhone o iPad, libre de distracciones" –anuncia–. 

Efectivamente, los lectores de publicaciones digitales demandan una lectura desprovista de todo aquello que no sea texto, es decir: lo que se pretende leer, sin complementos ni desviaciones. Una lectura sin ruido ni distracciones. 

 

 
 

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