
La 40 edición de la Feria del Libro de Londres cerró sus puertas este año revolucionada por los debates generados en todos los frentes a cuenta del avance imparable de la edición digital. A las corrientes apocalípticas sobre el futuro del libro impreso se vino a sumar la publicación de los datos de Nielsen BookScan que sitúa la venta de libros en las peores cifras desde marzo de 2005 con un caída en las ventas del 8,7 por ciento.
La clausura de la Feria se vio animada por la discusión mantenida en el contexto de los encuentros sobre la cuestión digital que la organización tituló: The Great Debate: will Publishers soon Become Irrelevant [El gran debate: ¿serán pronto irrelevantes los editores?]. Lo más llamativo es que al finalizar la sesión hubo una votación: 201 personas se pronunciaron en contra de la idea de que los editores serán irrelevantes en el futuro pero 45 votaron afirmativamente.
En el transcurso del encuentro, el editor Adrew Franklin, de Profile Books opinó que la autoedición es un asunto “irrelevante” y sostuvo que mientras la edición digital signifique autoedición eso no quiere decir que los autores puedan asumir todo el trabajo que hacen los editores. “Si usted se autoedita en internet –dijo– aunque no moleste puede ser silenciado”.
Coincidió con Richard Charkin, de Bloomsbury, en señalar el vigor de la Feria como señal de la buena salud de la edición. Luego puntualizó que los editores permanecerán en el negocio “mientras hagan el servicio de conectar a lectores con autores”. “El trabajo de un editor –dijo– es persuadir a los lectores de que deben desprenderse de dinero para leer el trabajo de un autor”.
Igualmente ambos estuvieron de acuerdo en que la edición tiene que cambiar y Franklin arriesgó que este año irán a la quiebra algunos editores tras admitir que el sector no está en su mejor momento.
En otro orden de cosas, también estuvo en danza el tema de los derechos para ediciones digitales cuando la agente literaria Sonia Land advirtió a los editores que pueden perder el control sobre su fondo si no mejoran su oferta para los libros digitales.
El periódico digital Bookseller.com informa que, según los datos de Nielsen BookScan, las ventas de libros en el Reino Unido en marzo supusieron 8,98 millones de libras esterlinas menos que en el mismo período del año pasado, aunque el precio medio de venta de los libros aumentó un 4 por ciento y se situó en 7,26 libras.