El cambiante escenario del mundo del libro beneficia a los lectores

Una reciente propuesta de boicot de una librería a una novela editada por Amazon, empresa inicialmente dedicada a la venta de libros, reaviva la polémica sobre el cambiante papel de cada uno de los actores de la industria editorial frente al avance de la edición digital que, en principio, beneficia el acceso de los lectores a los libros. La cuestión se deriva de un pedido de una librería que en los EE.UU. llamó a boicotear la novela Stirred, de J.A. Konrath, que publicó bajo el nuevo sello de Amazon Thomas & Mercer y que Amazon venderá tanto en sus librerías de ladrillo y cemento como en edición digital para su Kindle y otros lectores.

Una reciente propuesta de boicot de una librería a una novela editada por Amazon, empresa inicialmente dedicada a la venta de libros, reaviva la polémica sobre el cambiante papel de cada uno de los actores de la industria editorial frente al avance de la edición digital que, en principio, beneficia el acceso de los lectores a los libros. La cuestión se deriva de un pedido de una librería que en los EE.UU. llamó a boicotear la novela Stirred, de J.A. Konrath, que publicó bajo el nuevo sello de Amazon Thomas & Mercer y que Amazon venderá tanto en sus librerías de ladrillo y cemento como en edición digital para su Kindle y otros lectores.
 
Konrath ha dicho que ha estado publicando montones de libros para las librerías durante años y que las razones para haberlo hecho ahora con Amazon, aparte de que su habitual editor lo abandonó, es que su nueva casa editorial lo ha tratado mejor que lo haya hecho nunca cualquier editor tradicional.
 
También defendió su nuevo vínculo con Amazon con el argumento de que ha conseguido estar presente en sus librerías, algo que con la autopublicación se la hacía muy difícil y le exigía un montón de trabajo extra por su parte. El autor asegura que no solo le brindaron un trato excelente sino que han hecho más trabajo de promoción y marketing que todos los editores juntos con los que ha estado antes. Asegura que Thomas & Mercer son nuevos en la plaza, pero lo están haciendo mejor que nadie.

   

 

 

Konrath y su coautor, Blake Crouch, han elaborado una serie de sugerencias para las librerías que estén sintiendo el efecto del eBook y que, por supuesto, incluye meterse a editores, como ha hecho Amazon.
 
Entre otras ideas, Konrath y Crouch aconsejan a los libreros que resistan como expertos libreros independientes, que organicen encuentros con autores, que vendan libros usados, si es que no lo hacen todavía. Y, a modo de guinda, provocativamente arriesgan “Si Amazon se está convirtiendo en una editorial, ¿por qué no puedes hacerlo tú?”.
 
El experto en temas de la industria editorial Chris Meadows, en su columna en Teleread, admite que algunos libreros no podrían meterse en esa actividad así como así, por falta de experiencia, pero hace notar que Amazon tampoco la tenía antes de empezar y hay que ver lo bien que les está yendo como editores.
 
Meadows opina que, al igual que los editores, los libreros están atrapados en medio de la revolución del libro digital y aún está por verse si consiguen acomodarse a la nueva situación. Expresa su esperanza de que al menos algunos de ellos sean capaces de maniobrar y salir adelante.

Aparte del negocio en sí, que está en el trasfondo de todas estas réplicas tras el terremoto del eBook, lo que sobresale es la cantidad de canales que se están abriendo para facilitar a los lectores el acceso a los libros. Como en el ajedrez, muchas empresas están haciendo enroques o gambitos de caballo para redefinir sus áreas de negocio o para conquistarlas. Tal es el caso de las empresas tecnológicas que ofrecen lectores digitales o las tradicionales de telecomunicaciones que lideran la provisión de accesos a los servidores donde los nuevos intermediarios alojan contenidos digitales para librerías, bibliotecas, o lectores. Por otra parte, antiguos distribuidores se han erigido en agentes de los editores y los antiguos libreros en editores, o en impresores bajo demanda. Un mundo en proceso de redefinición en el que por el momento el que aparece como beneficiario por excelencia del río revuelto es el lector sea éste de libros en papel, estén disponibles en la nube, en la biblioteca pública, en la tienda on line, y pueda leerlos en su casa, llevarlos en su bolsillo o en un archivo en su lector digital.  

 


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