Mundos virtuales en el entorno editorial: ¿cómo crearlos?

Ante la proliferación de mundos virtuales destinados a los más pequeños como el Club Penguin, Moshi Monsters, Farmville o Nanoland, que recientemente lanzó Santillana, y la atracción que ejercen en el público infantil, editoriales especializadas han decidido tomar cartas en el asunto y participar activamente en la creación de estas comunidades online. Entre otras posibilidades, esas creaciones transmedia permiten dar a conocer una historia a través de diferentes canales de comunicación y fomentar el gusto por la lectura en los niños.

Ante la proliferación de mundos virtuales destinados a los más pequeños como el Club Penguin, Moshi Monsters, Farmville o Nanoland, que recientemente lanzó Santillana, y la atracción que ejercen en el público infantil, editoriales especializadas han decidido tomar cartas en el asunto y participar activamente en la creación de estas comunidades online. Entre otras posibilidades, esas creaciones transmedia permiten dar a conocer una historia a través de diferentes canales de comunicación y fomentar el gusto por la lectura en los niños.

En esencia, lo que se pretende es dar vida a los libros favoritos de los niños, pero no se puede obviar el hecho de que también puedan suponer unos ingresos extra para los editores. Estos llegan a través de dos vías:

Los niños son una audiencia difícil. Son menos complacientes que los adultos cuando algo no atrapa su imaginación. Por eso Steve Richard, especialista en medios de comunicación social, en el artículo publicado en FutureBook "Online worlds: virtuous environments for publishers" [Mundos virtuales: espacios perfectos para los editores], ofrece una serie de pautas a seguir para crear este tipo de comunidades.

 

Según su punto de vista, es necesario centrarse en la historia, en la navegación por la página y en tener al público ocupado. Por supuesto que el diseño es importante, pero si no hay actividades interesantes, se pierde a la audiencia.

Entre las cosas más importantes que un editor tiene que tener en cuenta figuran:

Steve Richard concluye abogando por estos espacios como un medio para promover ciertos libros ya que, a su entender, los entornos virtuales no sentencian el fin de la lectura sino todo lo contario. Sostiene que además pueden despertar el interés de los usuarios por otros personajes e historias. En su opinión, igual que un niño desea ver la adaptación cinematográfica de su libro favorito, también buscará el entorno virtual que dé vida a ese libro.
 


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