Según el informe Nielsen se desacelera el entusiasmo por el ebook en el reino Unido

El comportamiento del mercado digital británico atraviesa una ralentización a tenor de los datos que ofrece el informe Going Digital, a cargo de Nielsen BookScan, cuya actualización ha visto recientemente la luz. En él se observa que el crecimiento del libro electrónico se retrae, caen las ventas y, en consecuencia, se reduce el efecto compensatorio de lo digital frente a lo impreso en el sector editorial.

El comportamiento del mercado digital británico atraviesa una ralentización a tenor de los datos que ofrece el informe Going Digital, a cargo de Nielsen BookScan, cuya actualización ha visto recientemente la luz. En él se observa que el crecimiento del libro electrónico se retrae, caen las ventas y, en consecuencia, se reduce el efecto compensatorio de lo digital frente a lo impreso en el sector editorial.

Philip Jones, a través de FutureBook, el blog digital de The Bookseller, destaca los aspectos principales de este informe basado en las opiniones de los consumidores, en el que se registra por segundo mes consecutivo una caída de las ventas de libros electrónicos en torno al trece por ciento en el Reino Unido.

 

En cuanto a los balances anuales, comenta Jones, sigue observándose un alza en las ventas de libros electrónicos, si bien este crecimiento, cuyos últimos datos subían medio punto del dieciséis por ciento, no equilibran ya la balanza general del sector editorial, pues en los libros impresos las ventas anuales cayeron un dieciséis por ciento.

Jones recuerda que a la vista del primer informe se apuntaba ya la posibilidad de una reducción del mercado global libro en 2013, aunque la cifra de ventas digitales en aquel momento sí que ejercía como elemento compensador de la caída del impreso.

Las tendencias, en todo caso, son claras y del análisis de los datos Jones destaca dos aspectos:

La industria del libro se enfrenta al desafío de lograr mantener el entusiasmo inicial de los que adquieren por primera vez un dispositivo para libros electrónicos, sugiere Jones. Analizando la cuestión, Jones estima que hay una serie de certidumbres, como que el mercado de libros electrónicos seguirá creciendo; que en la velocidad de dicho aumento influirán variables como el precio de los dispositivos y el coste de los propios materiales digitales; y que este mercado tendrá su particular desarrollo según los géneros.

Por otro lado, concluye Philip Jones, existen otros aspectos menos claros y que serían, según el analista, en los que se debe centrar la atención. Tienen que ver con el comportamiento del lector que se acerca al libro electrónico, respecto al cual apunta Jones una serie de cuestiones cuyas respuestas estima importante esclarecer en la medida de lo posible: ¿Al cabo del año los compradores de libros electrónicos leen solamente aquellas obras que con entusiasmo compraron? ¿Acaso han cambiado de dispositivo, migrado desde el básico lector de libros electrónicos a un smartphone o una tableta, lo que les ha restado atención respecto a los libros? ¿O simplemente estas personas han reducido sus hábitos de compra de libros?
 


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