
Sheila Webber, directora del Centro de Investigación de Alfabetización Informacional del Reino Unido y Bill Johnson, profesor jubilado de la Universidad Strathclyde de Escocia, presentaron durante la Conferencia Europea sobre Alfabetización informacional 2013 (ECIL), que se celebró en Estambul, un plan de estudios que en su opinión debe ajustarse al contexto y necesidades de cada individuo en una cultura de la información en constante cambio.
Según estos especialista, los ciudadanos deben ser capaces de comprobar por ellos mismos sus necesidades en alfabetización informacional (AI) a lo largo de su vida y de esta manera identificar las estrategias que se precisan para satisfacerlas. Desarrollar este tipo de conciencia de la información –continúan– es vital para fortalecer a los estudiantes.
Los educadores y bibliotecarios, por su parte, deben enfocar sus esfuerzos en la AI que precisa una persona a lo largo de toda su vida y no en una necesidad inmediata, bien sea para un curso o para un trabajo en concreto. Este planteamiento –señalan– se aleja del enfoque más común en estos momentos, cuyo objetivo es desarrollar habilidades para causas puntuales e inmediatas y en su mayoría dentro de la educación formal.
Tomando como base su experiencia personal, estos expertos sitúan a la persona capacitada para el manejo de la información en cinco vectores económicos y sociales de gran alcance: la naturaleza de la economía de la información, la tecnología, la cultura organizativa, la cultura y sociedad local y nacional y las metas personales. Por consiguiente –explican– para el desarrollo de una persona capacitada a nivel informacional, ésta debe ser capaz de identificar los cambios pertinentes que aparecen en el transcurso de su vida.
Este plan de estudios, además de enmarcarse en estos vectores, también debe encajar en la etapa de la vida en la que se encuentra cada individuo. Las personas tienen derecho a recibir orientación y oportunidades de aprendizaje, pero también hay que ser consciente de la falta de apoyo y de inversión que existen en aquellos procesos que son posteriores a los procesos de la educación tradicional.
Por consiguiente –concluyen– están convencidos de que en siglo XXI la educación en alfabetización informacional (AI) debe ajustarse a las circunstancias cambiantes y las necesidades que tiene cada individuo.