
Amazon planea repartir sus pedidos mediante drones a partir del 2015 y aunque hay quien lo considera posible, varios expertos creen que la empresa no lo tendrá tan fácil por motivos de seguridad y viabilidad, por lo que lo más seguro es que en un principio será un servicio para clientes pertenecientes a determinado nicho y para artículos de gran valor.
R. John Hansman, profesor de aeronáutica del MIT, ha comentado en un artículo publicado en MIT Technology Review, que esta propuesta del minorista es totalmente factible, pero la pregunta está en si la Federal Aviation Administration de los Estados Unidos va a permitirlo. El coste de una entrega –continúa– tendría que compensar los cien o doscientos dólares que valdría un paquete de tan solo dos kilos.
Para realizar la entrega a domicilio –señala Hansman– es necesario garantizar ciertas medidas de seguridad, evitar el tendido eléctrico, ser capaz de descifrar mapas por satélite para decidir con precisión el lugar de entrega y asegurarse de que ninguno de estos drones golpee a ningún niño o a una mascota –bromea–.
Existe todo un despliegue publicitario en torno a esta noticia –comenta Andreas Raptopoulos, director general de la empresa Matternet. Todavía no se cuenta ni con la tecnología ni con las regulaciones precisas para llevar a delante este tipo de proyecto, por lo que –añade– se requieren muchas más pruebas para sacar a delante un servicio como este.
En Canadá y Australia hay regulaciones que permiten el uso de drones con fines comerciales y ya se están realizando pruebas –informa Raptopoulos–. En Sydney el vendedor de libro Zookal piensa utilizar cinco de estos aviones no tripulados para entregar libros en zonas al aire libre y en China, la compañía Shun Feng Express está también probando la entrega de paquetes en la localidad de Dongguan.