
Los wearables, es decir dispositivos electrónicos incorporados en prendas y complementos, parecen ser los grandes protagonistas del momento gracias a avances que están permitiendo que estos sean cada vez más baratos y también mucho más accesibles. El siguiente reto es que la interacción sea significativa y el reconocimiento del contexto una realidad, lo que los acercaría cada vez más a los teléfonos inteligentes.

Actualmente la mayoría de los wearables reúnen o muestran datos, pero no permiten la interacción. El enfoque, según explica Paul Brody de IBM en un artículo publicado en GigaOm, es conseguir que el dispositivo pueda detectar el contexto en el que se encuentra el usuario. Por ejemplo –añade- una cámara no sólo debería de limitarse a sacar fotos, sino también a identificar zonas claras de oscuras.
Al combinar esto con un reloj, un micrófono y un dispositivo portátil se podrá determinar cuándo se está en un cine o en una reunión y el wearable podrá identificar cuándo es el mejor momento para interrumpir al usuario. “¿Por qué tengo que decirle si estoy despierto o dormido? El dispositivo deberá saberlo antes de preguntar” –opina Brody.
Estas mejoras hacen que estos dispositivos estén cada vez más cerca de los teléfonos inteligentes –comenta Brody– aunque la diferencia podría ser que cada vez van a estar más íntimamente conectados con el usuario y por tanto, serán mucho más adecuados para una computación contextual consciente.