
Quick Reads, una organización con sede en el Reino Unido, en su intento por acabar con el analfabetismo en adultos y por ayudar a los inmigrantes, ha lanzado una iniciativa para que los libros que se ofrecen a estos sectores de la sociedad sean de buena calidad y no adaptaciones simplistas de clásicos o, peor aún, de libros para niños.
Mercy Pilkington informa en un artículo publicado en GoodeReader que estos lectores con dificultades quieren leer cosas nuevas, emocionantes y con el mismo alcance que las obras de aquellos autores que la sociedad tiene en tan alta estima.
Quick Reads –continúa el artículo– encarga a autores conocidos que escriban obras más cortas para su programa y más tarde los lanza para cualquier dispositivo.
La tecnología ha cambiado los hábitos de lectura, incluso hay estudios que corroboran que gracias a ella los lectores en estos momentos leen más. También está siendo de gran ayuda para estudiantes con autismo o dislexia. Además –finaliza Pilkington– ha abaratado los costos asociados a la edición, por lo que una iniciativa como la planteada por Quick Reads resulta mucho más sencilla y viable.