Roberta Stevens, presidente de la American Library Association (ALA) ha salido al paso de la decisión de la editorial Harper-Collins de restringir el préstamo de e-books a un número limitado de circulaciones por copia en las bibliotecas públicas.
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En un
comunicado de prensa que está disponible en la web de la
ALA y que ha sido reproducido profusamente a través de las redes sociales, Stevens señala que la decisión de Harpers-Collins amenaza la capacidad de las bibliotecas para proporcionar a los usuarios el acceso a la información.
Stevens afirma que actualmente los presupuestos para las bibliotecas se han congelado o se han reducido mientras la demanda ha aumentado.
En el comunicado, la presidente de ALA sostiene que una decisión como la de Harpers-Collins en un momento en el que las bibliotecas están luchando por permanecer abiertas y dotadas, es motivo "de grave preocupación". "Esta nueva limitación –afirma– significa que menos personas tendrán acceso a un formato cada vez más importante para obtener información".
También advierte que la transición del libro al formato electrónico no debería traducirse en una menor disponibilidad. "El mercado de los libros electrónicos está cambiando rápidamente –añade–. Animamos a los editores a pensar en las bibliotecas como un vehículo para llegar a públicos diversos y en aumento".