Grup 62, empresa de referencia en el sector editorial con sede en Cataluña, ha decidido volcarse en la impresión bajo demanda (Print on demand), una de las salidas para reavivar el catálogo de las editoriales y a la vez aligerar el gran problema de los costes de almacén.
Esther Pujol, directora editorial de Grup 62, al anunciar la campaña ha explicado que en principio se pondrá a disposición de los lectores un centenar de títulos actualmente no disponibles aunque manteniendo las librerías de cemento y ladrillo como parte de la cadena del libro.
La experiencia ha sido probada con los títulos agotados de las obras completas de Josep Pla y ahora lo que se proponen es despertar de nuevo el interés de los lectores por las obras de Perucho, Ferrran Torrent, Joan Brossa, Kurt Vonnegut, Miquel Bauçà, Georges Simenon o F. Scott Fitzgerald.
El servicio que pretende ofrecer Grup 62 consiste en atender los pedidos de impresión de títulos incluidos en el catálogo los realizados por los lectores en alguna de las veinte librerías adheridas al plan o a través de la web del grupo y que los recojan en un plazo máximo de veinte días.
Pujol ha reconocido que el plazo de entrega es uno de los puntos débiles de la iniciativa aunque cree que en plazo se irá acortando. Por otra parte, el precio del libro impreso bajo demanda será el mismo que el de la edición convencional aunque, para reducir costes, se simplificará el diseño de la cubierta, al estilo de las francesas Gallimard o Plon.
Pujol explica que Grup 62, que lanza unas quinientas novedades anuales y tiene unos trece mil títulos vivos (de los que vende menos de un ejemplar al año) tiene “un fondo histórico muy importante, algo que en este mundo de cambios vertiginosos es un bien muy preciado pero difícil de mantener por la falta de espacio de las librerías”.
“Con la impresión por encargo –asegura– damos la posibilidad de que el lector pueda acceder al libro que estaba agotado”. De esta forma, las editoriales evitan el riesgo de hacer reimpresiones que no resultan rentables teniendo en cuenta el ritmo de salida de los libros. De la misma manera, las librerías aligeran el fondo inmovilizado y pueden dar paso a la rotación de los libros con otra dinámica.