Andrew Wylie: de agente literario a editor de eBooks, en defensa de la gran literatura
El agente literario Andrew Wylie está seguro de que es triste pero inevitable la devaluación de la calidad de la edición y de la escritura aunque afirma que su paso a la publicación digital sigue siendo una apuesta por la gran literatura, la que está llamada a permanecer, a ocuparse de los que serán los clásicos del futuro.
 
Wylie, apodado “El chacal” en el mundo editorial por su agresivo estilo comercial, en una entrevista realizada por Daniel Gross para The Wall Street Journal, sostiene que actualmente su negocio consiste en “identificar, capturar y anticipar el valor de libros que son inherentemente clásicos, los clásicos del futuro”.
 
Él cree que las cosas que por lo general son duras en estos tiempos están siendo feroces en la industria editorial. Explica que en los EE.UU. los editores están pagando anticipos similares a los que pagaban cinco años atrás “pero han reducido el número de apuestas importantes”. A su juicio “esta es la tendencia que debe consolidarse” porque opina que tanto las listas de ventas como el fondo están sobrevaluados.
 
Wylie, que tiene en su cartera la representación de unos setecientos cincuenta autores de todo el mundo entre los cuales puede mencionarse a Borges, Rushdie, Roth o Updike, el año pasado sembró el terror entre los editores cuando creó la empresa Odyssey Editions para distribuir versiones digitales a través de la plataforma de Amazon de libros de “sus” autores.
 
 
 

Wylie, en su oficina del edificio Fisk, en la octava avenida de Nueva York

 

Una de las razones que lo impulsó a crear su propio sello editorial responde a su percepción de que el descenso de la calidad de la edición y de la escritura “es triste pero inevitable”. Wylie reconoce que cada casa editorial tiene un gran número de títulos contratados para publicar, con una economía difícil, y cada vez menos personal para ocuparse de las ediciones.

Wylie sugiere, como parte de la solución a este problema, que los editores se redimensionen, es decir, se contraigan, se achiquen, a la vez que se preparen para “aprender nuevas disciplinas”. Desde luego pone el dedo en la llaga: el proceso de publicación de un libro, que puede llevar un año entero “tiene que reducirse”.

La estrategia de contratación de su nueva editorial es “tratar de evitar a la gente que no sabe escribir”. Wylie, que se precia de poder detectar la calidad de un escritor por la primera frase o por la carta de presentación, admite que a veces puede seducirle la idea de trabajar con alguien que tenga algo que decir pero no es escritor. En esos casos, se requiere una edición más atenta y recurrir a “un negro”. “Los jefes de Estado a veces no son los mejores escritores” –subraya el representante literario de Henry Kissinger y de Al Gore.
 
Asimismo, al referirse a la posibilidad de que ahora, con las nuevas tecnologías, los escritores puedan llegar directamente a los lectores, Wylie defiende la figura del editor. “Es necesario que haya una cadena de personas con autoridad y que pueda ayudar a detectar lo esencial".
 
Por otra parte, en la entrevista, que puede leerse completa en este enlace, Wylie habla de India y de China como los mercados emergentes en el negocio editorial. Para ello pone como ejemplo que hace tres años tres editores chinos lidiaron en la subasta para contratar por cinco años libros de Borges por seis cifras, algo “inconcebible” cinco años atrás.

 


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