|
La información sobre ventas tradicionales es solo la punta del iceberg de los datos de los que hoy disponen los editores. El desafío que tienen ante sí es darles sentido y comprender que los diferentes indicadores se refieren también a datos intangibles, como la experiencia del consumidor.
Jenn Webb, en su habitual columna en O'Reilly Radar, relacionada con el mundo de la edición, recurre a las opiniones de dos especialistas en distintas áreas que, sin embargo, trabajan con datos.
Por una parte, Webb menciona el último libro publicado por el científico James Gleick "La información" y se refiere a una entrevista que le hizo el periodista Kevin Kelly en Wired.
Gleick señala que la física moderna ha comenzado a pensar en el bit -acrónimo de dígito binario- como la última partícula fundamental. Su razonamiento se basa en que, de esta forma, la base del universo físico no es materia ni energía sino un bit de información.
Este concepto conduce a Jenn Webb a una reflexión sobre cómo sacar provecho al creciente volumen de datos de los que disponen actualmente los editores.
.jpg)
Una forma de ver el desafío al cual se enfrenta el sector del libro en el marco de lo "transmedia" y de la hibridación de modelos de negocio consiste en centrar la atención sobre el tipo de información manejada para la toma de decisiones. Hoy nos enfrentamos a casos tan notables como el Barnes & Noble, una gran cadena de librerías que dispone de una red enorme de puntos de venta, pero que ha apostado por el libro digital a tal punto que ha desarrollado y comercializado un dispositivo de lectura y ha impulsado una potente estrategia de venta a través de la web. Es evidente que los datos sobre ventas en papel del canal librerías son ahora tan solo una parte del flujo múltiple que deben manejar tanto los minoristas como los editores. Por este motivo es necesario que las empresas editoras actuales empiecen a manejar la información procedente de canales muy dispares para constituir un sistema de información que les permita la toma de decisiones coherentes y consistentes.
Con el fin de obtener respuestas a estas cuestiones planteadas, Webb ha tenido la idea de dirigirse al consultor Kirk Biglione, de Oxford Media Works, quien comienza por destacar que todos los datos de ventas son importantes, ya sean de ventas tradicionales, de la web, de aplicaciones interactivas o de investigación de mercado.
No obstante, Biglione destaca que el desafío consiste en dotarle de sentido a través de la consideración del modo en que las diferentes fuentes e indicadores se relacionan no sólo con las ventas sino también con "intangibles" como la experiencia de servicio y de cliente.
Tras leer la entrevista se pueden identificar una serie de recetas para los editores que hoy viven en un entorno digital. Biglione destaca los recursos procedentes de la web y en concreto clasifica las siguientes fuentes de información:
Informes analíticos. Estos informes proporcionan una cantidad masiva de datos sobre la implementación del editor. En el caso de editores con tienda en línea estas analíticas ofrecen información crítica sobre la relación entre visita y conversión o la tasa de abandono después de seleccionar y antes de la compra definitiva, así como estadísticas muy precisas sobre sus consumidores.
Analíticas de las búsquedas. Como en cualquier otra web, el editor puede obtener analíticas sobre la interacción desde el exterior del sitio web (off-site) y la dinámica dentro del sitio (on-site):
- Off-site: ¿Cómo encuentran los usuarios el sitio web? ¿Qué palabras clave y frases dirigen al sitio del editor?
- On-site: ¿Qué buscan los usuarios una vez que ingresan en el sitio web?
Analíticas de las App. ¿Con qué frecuencia usan los clientes la app del editor? ¿Cuánto duran sus sesiones? ¿Qué momento del día eligen? ¿Qué servicios o contenidos usan más y cuáles no usan nunca?
Redes sociales. Pueden utilizarse como indicadores de la vinculación de los consumidores al sello editorial.
Es muy fácil percatarse con esta calsificación de las fuentes que hace Biglione a lo largo de la entrevista de un hecho: hoy el editor que trabaja on line dispone de una cantidad infinitamente mayor de recursos de la que tiene el editor de libro impreso para conocer a sus clientes. También es necesario entender que la realidad cambia con rapidez y como ejemplo podemos usar las analíticas de las App, las cuales dan una información imposible de obtener por el editor de libro impreso e incluso por el editor que ya trabaja con eBooks sencillos.
|