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Una encuesta realizada en los EE.UU. revela la preocupación de los padres porque el uso de dispositivos electrónicos y digitales afecta negativamente el tiempo que los niños dedican a leer libros, hacer actividades físicas o pasarlo con la familia.
El estudio, titulado 2010 Kids & Family Reading Report. Turning the Page in the Digital Age, fue elaborado a partir de una encuesta nacional realizada en la primavera de 2010 por la empresa Scholastic, con la colaboración de Quinley Research y Harrison Group que entrevistó a 1.045 niños y a 2.090 padres y madres.
Entre los aspectos destacados también se confirma que entre los 6 y los 17 años, el tiempo que niños y jóvenes pasan leyendo libros disminuye en la misma medida en que aumenta el tiempo que están conectados a internet o utilizando el teléfono móvil para hablar o enviar mensajes.

Entre los aparatos que a los padres –según la encuesta– les gustaría que sus hijos aceptaran dejar de usar por una semana figura en primer lugar el televisor, y luego las consolas y los teléfonos móviles. Los padres de niñas entre 6-8 años (41 por ciento) y entre 9 y 11 (44 por ciento) mencionan el televisor en primer lugar mientras que padres de niños entre 6-8 años están divididos entre televisión (28 por ciento) y video juegos (27 por ciento).
Después de los 8 años, los padres de los niños tienden más a elegir los sistemas de videojuegos (33 por ciento), mientras que los padres de las niñas se inclinan más por los teléfonos móviles (24 y el 41 por ciento por ciento respectivamente, de los padres de niñas de 12-14 y de 15-17).
Cuando se les preguntó acerca de los beneficios que encontraban en la lectura de libros para divertirse, los niños de 9 a 17 dijeron que en primer lugar estimular la imaginación (43 por ciento); inspirarse (36 por ciento) y en menor grado, para obtener nueva información (21 por ciento). Los padres expresaron puntos de vista similares (43, 35 y 22 por ciento respectivamente).
Por otra parte, resulta evidente que la clave para que los niños lean más es dejarlos que elijan los libros que ellos quieren leer. Nueve de cada diez niños dijeron que era más probable que terminaran los libros que ellos habían elegido. Los padres también reconocen el beneficio de la elección. Casi nueve de cada diez padres afirman que “mientras mi hijo está leyendo sólo quiero que lea libros que le gustan a él o a ella”.
Además del recurso de dejarles elegir los libros, los padres también usan otras tácticas para estimular la lectura y que incluyen asegurarse de que en la casa haya libros interesantes (para niños de 9 a 11 y de 15 a 17), ponerles límites al tiempo que dedican al uso de los aparatos electrónicos (niños de 9 a 11) y sugiriéndoles libros que puedan gustarles (niños de 12 a 14).
El estudio señala que muchos padres también opinan que el tiempo que sus hijos dedican a los aparatos electrónicos o digitales afecta la vida de los niños. Igualmente están preocupados porque a medida que los chicos se vuelcan más y más en el uso de los dispositivos electrónicos y digitales “están menos interesados en la lectura de libros para entretenerse”. Esto lo piensa el 56 por ciento de los padres encuestados.
El estudio completo está disponible en la página web de Scholastic.
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