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Ubicua, gratuita y con un gran impacto social. Así será Internet dentro de diez años, según la opinión coincidente de varios expertos a los que ha consultado Pew Internet con motivo del 25 aniversario del nacimiento de la web, que se cumple el 12 de marzo, y que ha publicado recientemente en su sitio web. Internet será como la electricidad, aseguran los especialistas, y estará en todas partes, pero también tendrá un gran impacto en nuestra sociedad e introducirá verdaderos cambios que serán cada vez más disruptivos.
Las ideas que contiene el informe podrían alimentar un largo debate, pero quizás la mejor manera de dibujar un panorama general sea a través de los siguientes puntos:
- Estaremos rodeados por todo un entramado invisible de sensores inteligentes, cámaras, software y centros de datos masivos que conformará la Internet de las cosas.
- La realidad aumentada mejorará la forma en que percibimos la realidad a través de tecnología portable, wearable [que se lleva puesta] o implantable.
- Las herramientas de inteligencia artificial evolucionarán de forma continua, permitiendo a las personas conectarse a una red de información en cualquier lugar y momento.
- Los modelos de negocio establecidos en el siglo XX cambiarán de forma disruptiva.
- La esfera física y social será etiquetada, almacenada en bases de datos y cartografiada de forma analítica e inteligente.
En el informe se señalan quince tesis, algunas más esperanzadoras y otras no tan positivas. Entre las primeras destacan el uso generalizado de la tecnología en la vida cotidiana de las personas, especialmente útil en cuestiones de salud, la facilidad para emprender acciones políticas y la disminución de las barreras territoriales. Internet se convertirá en “internets”, en plural, y traerá una auténtica revolución en el campo de la educación, igualando las oportunidades.
Entre las predicciones menos positivas están el crecimiento de la brecha entre quienes tienen y no tienen recursos, una escalada de abusos (acoso, pornografía y otros crímenes) y la desaparición de la privacidad y la intimidad, que se convertirán en artículos de lujo.
Por otra parte, los gobiernos y las empresas intentarán reafirmar su poder en aras de la seguridad y las normas culturales. A pesar de los beneficios que pueden implicar los cambios, algunas organizaciones y personas no serán capaces de responder de forma lo suficientemente rápida a los nuevos retos que estos cambios implican y que serán más disruptivos en el futuro.
Pero, concluyen los expertos, «la mejor manera de predecir el futuro es inventarlo». |